sábado, 2 de febrero de 2013

Uno para JC, tal vez el último


      Dos poemas del anochecer

      I        Volviendo  con la niebla con la lluvia: un resplandor. No conozco desde dónde esa mancha de luz, un lugar invisible reverberando  y hace frío
      tan fuera.

      Dentro del coche hay un silencio de estar cruzando extraños ríos estelares. Y aún diviso faros  en el enorme lomo de Los Montes.

      Para el tráfico aéreo, me dice el conductor.

      Las columnas gigantes, sombras ahora, y sus aspas, que cortarían una piedra de soledad con su filo de viento.

      Rítmicamente avisan en una luz girando, acariciando el cuerpo misterioso de la niebla…En todos los aviones  te has marchado.



      II       Alguien mira llover, está en su olvido.

      Sé, desde el inicio de la magia, que tu olvido, con tanta lluvia rebosa de su aljibe, pero si yo no me distraigo de pensarte, de haber dejado resentirme, maldecir,

      tú tendrás agua para julio, jugarás con tus perros entre los avellanos, seguirás vivo, a salvo de la sed.

      Te escribiría cartas  que comenzaran como he dejado un tesoro bajo tu casa o multiplico raíces de árboles de sombra sosegando.

      Y no preciso escribirte las cartas ni nombrarte. Que tu olvido soy yo, hasta su vértice de lluvia y el sol yendo a lo oscuro, hasta la lluvia sin cansarse, hasta el olvido, te mantengo latiendo, hago esa magia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario