sábado, 31 de mayo de 2014

VIII + de libros ( Idolatrías)



      MAQUILLAJE


      Quiéreme más,
      hasta que no sepamos la distancia
      del color del mercurio
      y tengan que buscarnos
      en las caricaturas.

      Tu rostro con mi rostro,
      tus cejas paralelas a mis cejas,
      tu eye-liner consiguiendo
      el almendrado fruto de mis ojos
      que ansían bucear
      el agrisado mar de la galerna
      de tus párpados
      y el espumoso azul para los lirios
      sumergidos.

      Bésame más,
      en la perversa forma
      gordezuela
      de tus labios,
      en el cristal tan frío que prefiere
      morderte,
      no restañar la herida que yo te haga
      y consentir la curva
      de un dibujo magnífico en mis labios,
      como Bella
      Durmiente
      conservando el sabor del maleficio.

      Quiéreme más,
      bésame más,
      que tengan que buscarnos
      en las caricaturas

      y tú,
      igual que Alicia Liddell mayorcita,
      no fueras a cruzar
      sino que amaras
      mi vertical pupila y descubrieras
      que falta el necesario
      aviso perfumado
      en tus mejillas
      y después,
      con la mirada estática de un ídolo,
      ya sabes que es perfecta
      tu afección,

      y después me sonríes,
      te sonríes 
      marchándote.

sábado, 24 de mayo de 2014

+de libro VII ( Cielos de Toledo)

No quisiera insistir demasiado en este libro...pero es que me gusta...ah, vanidad...



      Tantas, tantas veces
      allí, en la altura, desde el Cerro
      viste marchar al navegante
      de la jornada de septiembre.
      Y la corona de los reyes
      muertos de San Juan
      era un puerto que, a contraluz,
      se ennegrecía con la espuma
      de la costumbre en despedirse.

      Hoy, igual que siempre,
      cuando admiras esa belleza
      del marcharse y los melancólicos
      insisten en la brevedad
      de su herencia
      -aunque tú no, tú amas
      no acobardar momentos ni aire
      agotado-,

      hoy, cuando las cigüeñas, cada una
      sobre su torrecilla gótica
      o equilibrando la veleta,
      miran la huella del navío
      y recuerdan a verticales
      gárgolas,

      tiene la tarde un interés
      por la fugacidad del rastro
      de lo hermoso,
      tiene la tarde una disculpa,
      y ni un gemido del adiós
      quebranta el momento.

      Esta delicadeza surge
      del vivir

      y es entonces
      cuando el fotógrafo captura
      un secreto del irse, pero
      se queda todo anocheciendo
      grato, consintiendo.
                                                     Para Ricardo Martín



sábado, 17 de mayo de 2014

VI + de libros (Cielos de Toledo)


      *Foto de Ricardo Martín


      Se detiene un instante y descansa
      el tiempo.

      Todo, de pronto, es isla escondida,
      territorio calmo donde duerme
      una aflicción, donde cubrir dorada
      la mano evocadora.

      Procura demorarte entre gestos
      previsibles y esa ambigua luz
      acaeciendo, ocultando el hierro
      de la prisa.

      Todo, de pronto, es isla ligera
      y tanto es el silencio que nada
      cruje, nadie saca del carcaj
      los recelos.

      Retrásate en esta placidez
      que no distingue
      la bondad de un pecado bellísimo.

      Luego, demasiado azul transita
      lo imposible.

domingo, 4 de mayo de 2014

+ de libros V ( Cielos de Toledo)

      *Foto de Ricardo Martín



      Y la Alegría, que está siempre con la mano en los labios
      diciendo adiós
                                  Keats

      Aquella vez, al separarse
      Geb y Nut,
      no hubo retorno.

      Pero alguien robó el instante:

      Cuando la ausencia se contempla
      en la mirada del amor
      y la alegría, levantando
      su mano, permite cobrizas
      promesas que se desdibujan
      en lo sombrío.

      Cuando lo más hermoso observa
      a su amante y la transparencia
      oculta un desgarro,
      un arrecife.

      Al separarse Geb y Nut,
      distanciarse para mirarse,
      para el primer aullido de ansia,
      ese sonido del oxígeno…

      Atardece…

      Sí, esos son los amantes.