domingo, 23 de diciembre de 2012

15 sueltos quince


      Sólo son rosas para labios,
      porque los cercanos al fin
      en el dolor,

      intentando atrapar
      insectos dorados, cubiertos
      por el polen,

      porque los que se transparentan
      paladean
      el finísimo terciopelo
      de los pétalos, esas imper-
      ceptibles ramificaciones,
      ese clase de médula.

      La joven oval y suntuosa,
      una princesa a la manera
      del misterio barroco. ¿Escuchas
      el susurro del orifrés
      de su vestido? ¿Escuchas
      cómo nos observa y le dice
      a Zurbarán que nos callemos?

      Sólo son rosas para labios
      blancos, para paladares
      de papel de seda, debajo
      de las lenguas, las rosas,
      para el barquero y su jardín
      sin memoria.

      Una princesa esbelta sabe
      cuántas rosas son necesarias
      para…

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