sábado, 1 de julio de 2017


      Fotografía de Ricardo Martín


      Aunque la suerte, ciega, entregue
      el don de la fertilidad
      donde crecían los helechos

      espero que no se resigne
      el árbol a ser abatido.

      Que le crezcan dientes de flor,
      que no toda su mansedumbre
      sea cristiana, que parezca
      el antiguo padre Yggdrasil:

      el árbol del mundo

      de la serpiente

      y de la lluvia.


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