domingo, 25 de noviembre de 2012

11 SUELTOS once





      Magdalena penitente*

      Lo que se refleja en el espejo recuerda a la vanidad,

      pero  hay algo quieto, agrado de la luz en el rostro,

       -incluso la mate calavera ante esa luz,  incluso más tenue cuando me distancio de la mesa y tiendo, como todas las diosas convertidas en rasgo infamante, a la sombra, incluso  conociendo la belleza vencida, el disfraz de mi despojo-.

      No se extiende la melancolía enfermando al instante, moviendo al dolor.

      No existe un parpadeo más tranquilo, un deseo más lento  en herir.

      Pensativa,

      pero

      ¿quién no se apena si deja disolver el momento pagano, el momento cercano a la muerte ansiada?

      Descubrir la piel desde los pies, abandonarse a cierta burla que se transforma
      en un regalo.

      Pensativa más que capturada en la fugacidad. Pensativa y serena más que retirándose de su amor.

      Como si el tiempo al fin desistiera del desaliento

      -y una presencia se sentara a mi lado me hablara suavemente…-


No hay comentarios:

Publicar un comentario